España, El Sistema Político de los parches constantes

Últimamente la gente se queja de que en España existe un sistema político bipartidista que lo que hace es perjudicar a partidos minoritarios, esta afirmación, en parte, es falsa, pero creo que será mejor que nos vayamos al origen de esto para entenderlo.

Después de 40 años de franquismo y con una España muy delicada políticamente hablando, se necesitaba un sistema político que fuera estable, para ello se recurrió a varias medidas, la primera de ellas fue el sistema de Autonomías, un punto medio entre un sistema federal y otro unitario donde la Comunidad Autónoma tiene ciertas competencias pero no tiene Constitución propia como si pasa en un sistema federal como EEUU, con esto se pretende que aunque estas regiones tengan cierta “autonomía” en ciertos aspectos siempre estén bajo el yugo de una constitución central.

No hay Constituciones pero si los llamados Estatutos de Autonomía, que son parecidas a una Constitución, donde se recogen todas las competencias propias de la Comunidad, la diferencia es que en el Estatuto, para la creación y modificación del mismo tiene que tener el aval del Congreso de los Diputados, para evitar que estas regiones tengan más autonomía de la que se establezca desde el estado central, recordemos que estamos en los 70’ y está todo muy convulso.

El establecimiento de las Comunidades Autónomas no contentó a los nacionalistas ni a los centralistas pero tampoco les disgustó a ambos. ¿Qué se logró con esto? Estabilidad en la Transición.

Otras medidas fueron las relacionadas con el sistema electoral, como en lo anterior se pretendía estabilidad, para ello se creó un sistema electoral que fuera como el bipartidista del Reino Unido, se tenía demostrado que con él se formaba un Parlamento en el que siempre habría 2 partidos moderados sin mucha distancia ideológica que permiten cierta estabilidad política. Pero también se quería contentar a los nacionalistas y que estos pudieran tener representación en el Congreso de los Diputados. El resultado fue un sistema electoral que según Sartori está entre el Bipartidismo y el Sistema Pluripartidista Moderado.

Para consolidar a dos partidos en el Parlamento español lo que se hizo fue crear un gran número de circunscripciones, en concreto 52, una por cada Provincia y Ciudad Autónoma. Mencionar que por ejemplo Alemania con casi el doble de habitantes que España, solo tiene 16 circunscripciones electorales, lo que permite que el parlamento esté más fraccionado.

A cada provincia se le asigna el número de diputados que se elegirán por su población estableciendo un mínimo de 2 por circunscripción.  A la hora de repartir los escaños se recurre a la fórmula electoral de D’Hont, en otro artículo os comentaré las distintas fórmulas electorales que existen en distintos países, que pros y contras así como la utilización de las mismas.

La Ley D’Hont, no está tan mal como lo pintan, si que es cierto que refuerza con una ligera sobrerrepresentación a los partidos más votados pero, como ya he dicho demasiado, lo que se pretendía en la transición era la estabilidad política.

Pongamos un ejemplo muy hipotético, tenemos un país con un Parlamento con 100 asientos y 10 circunscripciones, en cada circunscripción se reparten 10 escaños

En este caso hipotético, en todas las circunscripciones pasa lo exactamente lo mismo: Se recuentan los votos (nadie votó en blanco) de los únicos 5 partidos que se presentan y queda de la siguiente forma:

  • Partido A: 7.000 votos
  • Partido B: 5.000votos
  • Partido C: 1.000 votos
  • Partido D: 1.000 votos
  • Partido E: 1.000 votos

Como os dije, ya os diré como funciona esta fórmula, pero el caso es que se hace el recuento en el que el número de votos de cada partido se divide entre la serie natural de números y se van asignando los escaños a los 10 cocientes mayores. El reparto queda así:

  • Partido A: 7.000 votos – 6 Escaños
  • Partido B: 5.000votos – 4 Escaños
  • Partido C: 1.000 votos – Sin representación
  • Partido D: 1.000 votos – Sin representación
  • Partido E: 1.000 votos – Sin representación

Como dije antes esto se repite en las 9 circunscripciones restantes, al final, el parlamento de este país quedaría así.

  • Partido A: 70.000 votos – 60 Escaños
  • Partido B: 50.000votos – 40 Escaños
  • Partido C: 10.000 votos – Sin representación
  • Partido D: 10.000 votos – Sin representación
  • Partido E: 10.000 votos – Sin representación

El partido A tendría el 60% del parlamento, con lo cual tendría mayoría absoluta.

Ahora hagamos la siguiente suposición, seguimos aplicando la Ley D’Hont pero ahora no hay circunscripciones, así que contamos al País como una única circunscripción electoral. En este caso tendremos 100 escaños a repartir, estos 5 partidos y un monto de votos de 150.000. El país quedaría representado de una forma mucho más proporcional:

  • Partido A: 70.000 votos – 48 Escaños
  • Partido B: 50.000votos – 34 Escaños
  • Partido C: 10.000 votos – 6 Escaños
  • Partido D: 10.000 votos – 6 Escaños
  • Partido E: 10.000 votos – 6 Escaños

El partido A seguiría siendo el que tuviese más representación, como es lógico, pero no llegaría a la mayoría absoluta de 51 escaños. Los partidos minoritarios C, D y E tendrían la representación que se merecen y si, por ejemplo los partidos B, C, D y E tuviesen una ideología política parecida, podrían hacer coalición y arrebatar al partido A el formar gobierno.

Creo que ha quedado claro lo que se pretende al tener demasiadas circunscripciones. En las Comunidades Autónomas de índole histórica por su lengua, cultura e historia propia como Galicia, el Euskadi y Catalunya, los partidos nacionalistas al estar solo presentes en las circunscripciones de estas regiones (Galicia 4, Euskadi 3 y Catalunya 4) hace que se concentren esos votos en esas provincias y finalmente tengan representación en el Parlamento.

En los Países y regiones donde hay una sola o pocas circunscripciones el Parlamento queda muy fragmentado normalmente. Pongamos el caso de Asturias en las elecciones Autonómicas de 2012, Asturias entera tiene 3 circunscripciones (Centro, Occidente y Oriente) (Podéis imaginaros Asturias como un País con circunscripciones repartidas de una forma equitativa). El resultado fue el siguiente:

NOTA: El gráfico está mal ya que es anterior al recuento del voto exterior, El PSOE ganó un escaño más en detrimento de uno de FORO.

He aquí lo que muchos dicen que es un problema, el pluripartidismo extremo de un Parlamento. Para formar gobierno es un lio, cada partido por si solo no representan ni un tercio de la Asamblea, así que es casi imposible gobernar en solitario.

El PSOE en este caso tuvo que hacer coalición con IU-IX y UPyD para tener mayoría absoluta y no permitir gobernar a la coalición de derechas de PP y FAC. En otro momento debatiremos si es bueno esto o el bipartidismo.

Todo lo anteriormente comentado fue una especie de medidas parche para la transición en España, a día de hoy, este sistema ha hecho que lo nacionalistas pidan más mas no se les de nada, porque dependen del parlamento para modificar su estatuto (Recordar Pacto Fiscal de Catalunya).

Este sistema ha creado una tensión innecesaria entre los nacionalistas y los centralistas, que bajo mi punto de vista se solucionaría federalizando España.

Cada uno que saque sus propias conclusiones.